Maria o observou com incredulidade. — Terapia? — Sim. — É mais um dos seus jogos de palavras? Ou está rindo de mim na minha cara? — Nunca falei com você com tanta sinceridade quanto esta noite. Agora não tenho motivo algum para continuar mentindo nem para esconder minhas misérias. […]
María lo observó con incredulidad. —¿Terapia? —Sí. —¿Es otro de tus juegos de palabras? ¿O te estás riendo de mí en mi propia cara? —Jamás te había hablado con tanta sinceridad como esta noche. Ahora no tengo ningún motivo para seguir mintiéndote ni para ocultar mis miserias. —No me vendrás […]
— Por mais que eu tente amenizar, a verdade é triste assim — reconheceu Antonio. Baixou a cabeça e permaneceu alguns segundos contemplando o asfalto molhado. A vergonha parecia ter curvado seus ombros. — No início, tive dúvidas. Sabia que aceitar aqueles favores significava renunciar a uma parte do dinheiro […]
—Por mucho que intente suavizarlo, la verdad es así de triste —reconoció Antonio. Bajó la cabeza y permaneció unos segundos contemplando el asfalto mojado. La vergüenza parecía haberle encorvado los hombros. —Al principio tuve dudas. Sabía que aceptar aquellos favores significaba renunciar a una parte del dinero que podía llevar […]
Maria sentiu o sangue subir ao rosto. — Então você não se limitava a transportar passageiros. Captava clientes para eles. Antonio fechou os olhos por um instante. — Sim. E depois começaram a me pagar de outras maneiras. A resposta, tão breve, caiu entre os dois como uma pedra. — […]
María sintió que la sangre le subía al rostro. —Entonces no te limitabas a llevar pasajeros. Los captabas para ellos. Antonio cerró los ojos un instante. —Sí. Y luego empezaron a pagarme en especie. La respuesta, tan breve, cayó entre ambos como una piedra. —Al principio solo hacía eso —continuó […]
— Não entendo, Antonio. Aquele quarto tinha uma porta. Por que você não tentou sair assim que eles foram embora? Ficar ali trancado, sem poder falar com ninguém e sem saber onde estava, deve ter sido insuportável. Antonio desviou o olhar para a estrada molhada. Parecia procurar na escuridão palavras […]
—No lo entiendo, Antonio. Aquella habitación tenía una puerta. ¿Por qué no intentaste salir en cuanto se marcharon? Permanecer allí encerrado, sin poder hablar con nadie y sin saber dónde estabas, debió de resultar insoportable. Antonio desvió la mirada hacia la carretera mojada. Parecía buscar en la oscuridad unas palabras […]
— Meu Deus, Antonio… Por que você teve de abrir aquela maldita porta? Por que não pisou no acelerador e voltou diretamente para casa? Como a nossa vida teria mudado, a vida de nós três! Por quê? Por que fez isso? — insistia Maria, dominada pela amargura. Antonio abriu os […]
—Dios mío, Antonio… ¿Por qué tuviste que abrir aquella maldita puerta? ¿Por qué no pisaste el acelerador y regresaste directamente a casa? ¡Cuánto habría cambiado nuestra vida, la de los tres! ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —insistía María, dominada por la amargura. Antonio abrió los brazos, como si tratara […]