El carruaje se detuvo al fin ante la portería. Cuando la puerta se abrió para la priora, algo quedó sellado como en acta solemne: la inocencia regresaba a la casa, sí, pero con la forma de una ausencia que ninguna justicia humana podía reparar. Las hermanas, en corro, aguardaban en […]

El carruaje tomó un bache profundo que les hizo saltar. Ambas se agarraron ante el susto y rieron, brevemente. La risa, aunque pequeña, dejó un regusto de alivio. —Gracias, madre —dijo al fin Martina fijando sus ojos en los de la otra mujer—. No garantizo santidad, pero… intentaré no ser […]

Martina la miró de soslayo, como si aquella naturalidad la desarmara. —Envidié vuestra seguridad —confesó—. Vuestra manera de andar por los corredores, de ordenar y de callar. Yo, mientras, rumiaba agravios. Me alimenté de sombras. —La envidia es pan negro —dijo Verónica—. Sacia un instante y después enferma. Pero escucha: […]

Martina alzó despacio la vista. No había reto en sus ojos, sino una perplejidad humilde, casi infantil. —¿Y… si no merezco ese perdón? —Todas somos imperfectas y cometemos errores —respondió Verónica con una media sonrisa—. Por eso es don. Y el don se acoge, no se discute. El silencio regresó, […]

Ya en el zaguán, antes de que los criados la condujeran a la cámara preparada para su descanso, Verónica se volvió: —Monseñor… —El arzobispo alzó las cejas—. Si un día os detenéis en nuestra portería, no llaméis a trompeta. Llamad a la puerta pequeña. Os aguardará un puchero sencillo y […]

La cena, tan sobria como digna, fue quedándose en silencio hasta que las cucharas reposaron a un lado de los platos. Afuera, el rumor amortiguado del Guadalquivir llegaba como un susurro constante; dentro, la luz de los candelabros temblaba entre los dorados del artesonado y hacía brillar el anillo episcopal […]

En la penumbra de un corredor lateral, dos alguaciles escoltaban ya a la hermana Martina. Iba pálida, la respiración contenida, el paso medido por la vergüenza. Al cruzar frente a Verónica de Nebrija, alzó apenas los ojos: no había odio, sino esa bruma turbia en que se mezclan los celos […]

El silencio cayó como una losa. Nadie respondió al desafío que Francisco de Nebrija había lanzado al aire con voz de trueno. El presidente del tribunal ordenó, con un gesto sobrio, que condujeran al arzobispo a una sala contigua para que se repusiera del trance. Durante aquella hora larga —el […]

El presidente del tribunal carraspeó, como quien trata de recolocar no solo la voz sino la autoridad perdida entre los bancos. El murmullo de hábitos y togas se fue apagando con parsimonia, hasta que el aire quedó espeso de cera derretida y respiraciones contenidas. No llegó a hablar. Verónica de […]