Mi nombre es José Manuel Fernández. Trabajo como psicólogo y tras 30 años de profesión me gusta recapacitar sobre la experiencia que acumulo en esta labor. Pero además de este interés, hay otras motivaciones en mi vida que me empujan a escribir y a compartir con vosotros muchas de mis reflexiones. Algunas de ellas son tan antiguas como la vida misma: el sentido de la existencia humana, de dónde venimos o hacia dónde vamos. Ya veis que el tema no puede resultar más «novedoso».

Por estos motivos y desde muy joven, procuré empaparme de todo aquello que sonara a filosofía, historia o religiones. Soy un apasionado de las creencias monoteístas (Judaísmo, Cristianismo e Islam por orden cronológico) al tiempo que no dejo de admirar la serenidad que me aporta el budismo. Hay sitio suficiente en la cabeza de una persona para incorporar todos estos conceptos si existe motivación de por medio. Sin embargo, he de reconocer que desde hace ya muchos años que descubrí y estudié el Espiritismo, mi vida cambió. Ya no se trataba tan solo de un hallazgo intelectual sino de un compromiso intenso de reforma moral. En ello estamos.

Respetando las convicciones ajenas, lo cierto es que esta doctrina supuso para mí y supone hoy en día el camino más claro y sencillo para dar respuestas a todas esas cuestiones que desde pequeño llamaban a mi puerta interior. Kardec y su «Libro de los espíritus» me convencieron, sobre todo por su racionalidad y su sentido común. Ha transcurrido mucho tiempo desde aquel día pero todavía no he olvidado cómo la noche en que inicié su lectura, el espíritu de mi madre se apareció en mis sueños y al abrazarme, me dio la más calurosa bienvenida que se puede ofrecer a un hijo invitándome al estudio del mundo espiritual. Su abrazo cariñoso y el sentimiento que esa experiencia generó en mí, marcaron indeleblemente el camino a seguir y contribuyeron a aclarar mi senda por este mundo.

Ojalá que esta página sea un sitio de reflexión con vosotros y de aprendizaje mutuo, en la grata compañía de aquellos que nos observan desde el otro lado. Que así sea.

Un cordial saludo a todos en grata compañía espiritual.