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—Pero ¿qué más da? —preguntó extrañada la mujer—. Si es solo para entregarme una carta. O… ¿debo esperar más sorpresas? Desde que hemos empezado a hablar, no salgo de mi asombro. —Ya veo que tienes una intuición desarrollada, Sandra. Como has dicho, en efecto, hay más. —Lo sabía. Pues tú […]