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—Padrino, seamos ecuánimes. Ni cien madres como doña Teresa habrían evitado esta situación. Las naturalezas como la de Carlos, tarde o temprano, acaban por dar la cara. Y si esa es su tendencia, tendrá que ser él mismo quien apechugue con la laboriosa tarea de transformarse. Está claro que nosotros […]

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—Mirad, ese dominio se explica porque él se deja influenciar. Podría rebelarse, oponerse… pero yo me pregunto: ¿para qué Carlos iba a hacer eso? Solo hay que estudiar los rasgos de su cara o sus expresiones cuando ese espíritu se presenta a su lado. Tengo la impresión de que para […]

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—Y, en este caso ¿qué es lo que ha ocurrido? —preguntó Alicia. —Esa entidad que permanecía junto a Carlos llevaba puesto un traje negro con una corbata oscura y una camisa blanca. Lo he reconocido perfectamente. Creedme, es difícil olvidar una mirada de odio como esa. Por desgracia, se ha […]

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Ya al atardecer, una vez que los invitados se fueron y que Carlos se había marchado en coche de regreso a Badajoz, el marqués, Alicia y Rosarito se dispusieron a cenar. —Rosarito, le dije a tus padres que esta noche ibas a cenar con nosotros, para que no se preocupasen. […]

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—¿Se refiere usted al hecho de haber adoptado a la señorita Rosario? —preguntó con interés el teniente coronel. —Exacto, don Antonio. Y cada vez que puede, mi hijo me lo reprocha con una ironía que, para mí, es sencillamente una falta de respeto a su padre y un atentado a […]

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Contrariado por las palabras de los otros comensales, el hijo del marqués realizó un gesto maleducado con sus manos, como mofándose del último mensaje que había salido de la boca de su hermana. Don Alfonso intervino con celeridad: —Ya está bien, Carlos. Es lamentable que, delante de mis invitados, te […]

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—Caramba, don Alfonso —manifestó el teniente coronel —. En este caso y como se suele decir, la niña vino al mundo con un pan bajo el brazo. —Pues lleva usted toda la razón, porque Rosarito, desde que respiró por primera vez, me ha devuelto con creces todo el cariño y […]

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—Yo me apunto a la actividad —expresó el cura con entusiasmo—. Sus animales son famosos en toda la comarca. —Pues claro que sí, señor marqués —añadió el militar—. Me parece muy buena idea por su parte. Lo ha comentado usted primero, pero que conste que, si no lo hubiese hecho, […]

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—Y usted, señorita Alicia, ¿vive aquí, junto a su padre? —No, don Antonio. Hace ya tiempo que me independicé de esta finca, pero creé la mía propia. A unos kilómetros de distancia hice construir «La yeguada» y va entender con rapidez por qué le puse ese nombre. —Seguro que tiene […]

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—Aplaudo esas palabras —reaccionó Carlos—. Por un momento, parecía que estaba usted dando una arenga militar. —Bueno, señores, aquí, casi todo el tiempo he hablado yo —añadió el teniente coronel—. Veamos, señor marqués; a usted, ¿cómo le van las cosas? ¿Está su ilustrísima satisfecho con el nuevo orden surgido tras […]