2

—Con todos mis respetos, señorita, lo que usted ha comentado habla muy bien de su carácter y de cómo supo reaccionar ante circunstancias tan adversas. A veces, ocurren cosas que nos marcan y eso no lo podemos cambiar. Como resulta que no ejercemos ningún control sobre ellas lo mejor es […]

2

—Tranquila. Eso no sería quitarle a su ahijada. No te alarmes por ese motivo. Le conozco bien y te aseguro que el señor marqués tiene un gran corazón y solo mirará el bien de su Rosarito, ni más ni menos. Dentro de sus labores como buen tutor, está el facilitar […]

1

—Gracias por tus elogios, hermana. Pero ahora… —expresó la ahijada del marqués con una mueca de preocupación— hablemos del problema que tengo. —¿Problema? ¿A qué te refieres, chiquilla? —Pues yo lo veo muy claro. Todo esto que has oído de mi boca alude a mis emociones, a la versión que […]

5

—Pues verás, sucedió de la forma más inesperada —afirmó Rosarito mientras que abría sus brazos con un gesto agradable de sorpresa—. No te lo vas a creer, pero fue mi padrino el creador de la suerte. —¿De veras me estás diciendo que fue mi padre quien te buscó un novio? […]

2

—Con su permiso, señor marqués… la señorita debe entender de caballos. Me da esa impresión; la he visto montar a esta magnífica yegua y eso ya significa algo. —Pues claro que entiende, pero… ¿cómo te lo explicaría? No es experta ni tiene tus estudios, pero ha desarrollado un sexto sentido […]

4

A la mañana siguiente, el nuevo veterinario se acercó a «Los olivares», expectante ante la posibilidad de trabajar en el futuro para todo un marqués. —Buenos días, señor marqués. Vaya, me estaba usted esperando… qué detalle. Supongo que debe ser don Alfonso de Salazar, si no estoy mal informado. Verá, […]

—Pero… ¿cómo te atreves a amenazarme en mi propio bufete, zorra? —expuso Carlos mientras que apuraba indignado el último trago de su copa de brandy—. Anda, vete antes de que yo mismo te eche a patadas de aquí. —¿Qué, chulo de mierda? ¿Acaso le ibas a pegar a una mujer […]

2

—Claro, ahora yo tengo que tragarme tu discurso porque tu moral está por encima de la mía —añadió Carlos entre aspavientos—. ¿Por qué será que estoy tan cansado de que me den lecciones? ¿Mira que si esas personas que tratan de aconsejarme están equivocadas y por eso yo me vuelvo […]

3

—Dios mío, ¿quién me traería hasta aquí? ¿Por qué iba yo a albergar esperanzas de cambio en tus esquemas de ofuscación? Con toda la delicadeza que puedo emplear solo puedo llegar a una conclusión, hermano: eres asqueroso. Sin embargo, no perderé los nervios: ignoraré tus ataques personales para centrarme en […]

2

—Sí, cómo no —reaccionó con sorna la hija del marqués—. Debe ser que tu ego ya no te cabe en el pecho. ¿Cómo se denomina a esos que únicamente miran por sus intereses? Venga, no me lo expliques. Pues estás arreglado, Carlos. No quiero amargarte esta charla, pero te recuerdo […]