SONETO DEL RUISEÑOR . Un ruiseñor había que al amanecer cantaba afinando para ti mi soneto más apasionado tristón, de plumaje pardo y pico azafranado cómo recitaba, que tu rosa su melodía amaba . Yo ignoraba por qué mis versos declamaba de su trino de miel mi oído vivía enamorado […]

2

—Solo pienso en los millones de españolas que no pueden ni hablar ni manifestarse, no vaya a ser que reciban una paliza de sus maridos o de sus padres, a fin de que permanezcan calladas. Por eso leo y me instruyo continuamente, por eso estudié letras, por eso me gusta […]

2

—Eso digo yo. ¿Por qué antes me mirabas con tanta intensidad? ¿Es que acaso viste algo a mi alrededor? Rosarito, que te conozco… venga, ahora no me puedes dejar con la curiosidad en el cuerpo… —Tranquila, hermana. Todo sigue su curso, pero te leo el pensamiento y eres una artista […]

2

—Padrino, seamos ecuánimes. Ni cien madres como doña Teresa habrían evitado esta situación. Las naturalezas como la de Carlos, tarde o temprano, acaban por dar la cara. Y si esa es su tendencia, tendrá que ser él mismo quien apechugue con la laboriosa tarea de transformarse. Está claro que nosotros […]

2

—Mirad, ese dominio se explica porque él se deja influenciar. Podría rebelarse, oponerse… pero yo me pregunto: ¿para qué Carlos iba a hacer eso? Solo hay que estudiar los rasgos de su cara o sus expresiones cuando ese espíritu se presenta a su lado. Tengo la impresión de que para […]

2

—Y, en este caso ¿qué es lo que ha ocurrido? —preguntó Alicia. —Esa entidad que permanecía junto a Carlos llevaba puesto un traje negro con una corbata oscura y una camisa blanca. Lo he reconocido perfectamente. Creedme, es difícil olvidar una mirada de odio como esa. Por desgracia, se ha […]

2

Ya al atardecer, una vez que los invitados se fueron y que Carlos se había marchado en coche de regreso a Badajoz, el marqués, Alicia y Rosarito se dispusieron a cenar. —Rosarito, le dije a tus padres que esta noche ibas a cenar con nosotros, para que no se preocupasen. […]

2

—¿Se refiere usted al hecho de haber adoptado a la señorita Rosario? —preguntó con interés el teniente coronel. —Exacto, don Antonio. Y cada vez que puede, mi hijo me lo reprocha con una ironía que, para mí, es sencillamente una falta de respeto a su padre y un atentado a […]

2

Contrariado por las palabras de los otros comensales, el hijo del marqués realizó un gesto maleducado con sus manos, como mofándose del último mensaje que había salido de la boca de su hermana. Don Alfonso intervino con celeridad: —Ya está bien, Carlos. Es lamentable que, delante de mis invitados, te […]

4

—Caramba, don Alfonso —manifestó el teniente coronel —. En este caso y como se suele decir, la niña vino al mundo con un pan bajo el brazo. —Pues lleva usted toda la razón, porque Rosarito, desde que respiró por primera vez, me ha devuelto con creces todo el cariño y […]