—Tranquila, Concepción —afirmó la superiora mientras que se tocaba la cara con sus dedos en un gesto de reflexión—. Recuerda las enseñanzas de la madre Juana: «en cada problema, en cada dificultad, una oportunidad de avance y de progreso». Y creo que ella tenía mucha razón. Si no nos ponen […]

—Dios mío, Martina. ¡Cuánto lo siento! Desconocía por completo tu desdichada historia. —Sí, apenas si la he contado a muy pocas personas. No deseo cansar a los demás con mi trágico pasado. ¿A quién le podría interesar un ayer tan lleno de infortunio? Luché para que aquellas monjas de Toledo […]

Ante la situación de tensión generada por aquel inoportuno diálogo… —Perdonad, mi señora abadesa. No pretendía abrumar a la novicia, solo recibir la adecuada información para que todas sostengamos con serenidad esta incómoda situación creada por la enfermedad. —Pues creo que nuestra joven Consolación se ha explicado con claridad. Ahora, […]

—Mira, te demostraré mi amor ahora mismo. —No, déjalo, Martina. Esto se está convirtiendo en una obsesión para tu cabeza. ¿A quién se le ocurre penetrar en la celda de una compañera con la epidemia de peste que tenemos? A ti, solo a ti. Además, no me apetecen tus tocamientos […]

Tras unos minutos de oración y de reposo, de alabanzas a Dios, a la Virgen y a su enviada, la madre Beatriz de Silva, ambas mujeres se incorporaron. —¿Qué hacemos, Verónica? Yo tampoco puedo con mi alma. —Creo que lo mejor es llevarse a la novicia a su celda para […]

—Entonces, Verónica, ¿te atreves a hacerlo? Estoy contigo y te acompañaré hasta la muerte si hace falta —dijo la enfermera emocionada mientras que se persignaba tres veces. —Eres mi sostén, hermana. Gracias. No podemos decaer en estos momentos de zozobra. La fe implica creer sin límites. Para Dios no hay […]

—Lo siento, lo siento mucho, madre —contestó de repente la novicia agachando su cabeza—. Y os pido disculpas a vos también, hermana Concepción. Me he dejado arrastrar por el pánico y si me hubieseis dado un tortazo con la mano abierta, también habría sido un justo castigo por mi estúpida […]

—Verá, madre, ya sé que es de noche y que su merced está descansando, pero… es que… no me encuentro bien. Tengo la frente ardiendo, noto calor, temblores y de vez en cuando, me dan muchas ganas de vomitar. —Dios mío, no entiendo cómo te ha podido pasar eso y […]