En la penumbra de un corredor lateral, dos alguaciles escoltaban ya a la hermana Martina. Iba pálida, la respiración contenida, el paso medido por la vergüenza. Al cruzar frente a Verónica de Nebrija, alzó apenas los ojos: no había odio, sino esa bruma turbia en que se mezclan los celos […]

El silencio cayó como una losa. Nadie respondió al desafío que Francisco de Nebrija había lanzado al aire con voz de trueno. El presidente del tribunal ordenó, con un gesto sobrio, que condujeran al arzobispo a una sala contigua para que se repusiera del trance. Durante aquella hora larga —el […]

El presidente del tribunal carraspeó, como quien trata de recolocar no solo la voz sino la autoridad perdida entre los bancos. El murmullo de hábitos y togas se fue apagando con parsimonia, hasta que el aire quedó espeso de cera derretida y respiraciones contenidas. No llegó a hablar. Verónica de […]

La manta estaba vacía. Sobre la paja, un vendaje empapado de sangre; y, junto al muro —donde la luz de la amanecer apenas rozaba la piedra húmeda—, la silueta colgante de una mujer que no podía ser otra sino Concepción, la enfermera del convento concepcionista. El espectáculo era de los […]

—¡Caramba con la desgraciada esta! —escupió fray Bernardo, apartando el hábito para que el cuerpo desmadejado de Concepción no le rozara—. Un poco más y se me cae encima. Ha perdido el sentido… y la razón. Es culpable de haberse entregado al demonio, es evidente. ¿Lo veis, Agustín? No hace […]

—Callad de una vez, desdichada; el Maligno se ha aposentado en vuestro cuerpo y, lo que es peor, gobierna vuestro pensamiento —tronó el fiscal con voz acerada, mientras una sonrisa torcida le ensombrecía el rostro—. Él os ha inflamado de soberbia y os ha hecho creeros por encima de vuestras […]

—Guardia, id a cocina y que corten unas cebollas; traédmelas enseguida —ordenó con nitidez fray Bernardo. —Sí, mi señor El dominico, sombrío, siguió rumiando sus pensamientos. En su terquedad no cabía dar por buena la versión que acababa de oír de labios de la monja. Se dejó caer en una […]

—Bien, seamos sensatos —dijo el dominico, haciendo un leve ademán para que el verdugo se retirase a un rincón—. Fray Agustín, ¿estáis prevenido con la pluma? El secretario inclinó la cabeza, pluma en ristre sobre el papel. Bernardo, henchido de una seguridad casi gozosa, añadió: —Quiero saberlo todo. —¿Todo? —articuló […]

—¿Entonces? —consideró el dominico, observando con fría curiosidad el rictus de horror que endurecía el rostro de Concepción—. Insisto, hermana: ¿queréis seguir tentando a la suerte o ya es bastante por ahora? Siento deciros que vuestro pie no presenta buen aspecto… claro que todo puede empeorar. Dependerá de si vuestra […]