Era uma sexta-feira de primavera. Eram exatamente 18h55. Àquela hora, como de costume, saí do meu consultório, despedi-me do cliente que eu acabara de atender e me preparei para chamar o último paciente do dia. Em instantes, eu abriria a porta da sala de espera para lhe indicar que já […]
Mes: marzo 2026
Era un viernes de primavera. Eran exactamente las 18.55. A aquella hora, como de costumbre, salí de mi despacho, me despedí del cliente al que acababa de atender y me dispuse a llamar al último paciente de la jornada. En unos instantes abriría la puerta de la sala de espera […]
—Sin duda, madre. Concuerdo con ese mensaje. Si me lo permitís, voy a cubriros un poco. Comprendo la alegría por haber concluido vuestro relato, pero parece que ha refrescado. Quién sabe… esas nubes de esta mañana quizá ya sobrevuelen el pueblo. Vos debéis cuidaros, que lleváis demasiado tiempo postrada en […]
Después de la emotiva despedida, Beatriz y su familia abandonaron el edificio. Todas las monjas permanecieron cerca de la celda de Verónica, quien vivía ya sus últimas horas en la existencia física. No dejaron de orar por su priora en ningún momento. Ella cayó en un sueño profundo, reconfortada por […]
—Eso ya da igual, madre. Lo importante es que la alimentasteis, la educasteis y la preparasteis para las mayores responsabilidades, como hizo conmigo el tío de Gaspar, don Juan Fernández —a quien Dios tenga en su gloria—, así como mi madre adoptiva, ya fallecida. Está claro que los progenitores que […]
—Es cierto todo lo que dices —corroboró la superiora—. Yo sí que no puedo creer que estés aquí, mi niña. He de pellizcarme las mejillas para demostrarme que no se trata de un sueño. Lamento decirlo, pero tu vuelta era un regalo que el cielo me debía. Dios me bendijo […]
A la jornada siguiente, aún no habían terminado las sorpresas en el monasterio, que aguardaba compungido la despedida de su rectora. A eso de media tarde se escuchó en el exterior el sonido inconfundible de unas ruedas de carruaje deteniéndose, señal inequívoca de que alguien llegaba de visita. Un hombre […]
—¿De veras pensáis eso, amantísima madre? —Sin duda. La priora Juana me lo pidió aquí mismo, y yo, aunque tuve dudas, cumplí su encargo. Ahora, muchos años después, te hago el mismo ofrecimiento. Debe de ser que la vida posee sus propios ciclos. Ha llegado tu sublime momento, hija mía. […]