—Todo está conectado en la vida. ¡Qué gran verdad, Verónica! Mira, hace unos meses se produjo un motín general en Lisboa. Los portugueses que se rebelaron mataron a muchos españoles y nombraron como rey de Portugal al duque de Braganza. —Vaya, Dios mío, desconocía por completo las novedades sobre esa […]

—¡Señor Alonso o como Dios quiera que os llaméis! —dijo Juana elevando su voz a unos metros de la entrada mientras que esta quedaba franca—. ¿Puedo saber a qué se debe este escándalo en un sitio de paz? ¿Quién osa perturbar el silencio de este monasterio con modales tan impropios? […]

—Muchas gracias, su merced. Espero estar a la altura de vuestras expectativas sobre mí. He aceptado mi reto y ahora se trata de ir cumpliendo con mi tarea en el día a día. Me siento fuerte y segura, porque no es fácil olvidar la experiencia del reencuentro con mi madre […]

Las dos mujeres jóvenes se miraron y tras unos segundos expectantes, asintieron con sus cabezas y expresaron en voz alta: —Lo juramos, madre. Sea Beatriz de Silva testigo de nuestra promesa. Al día siguiente, Verónica fue convocada por la abadesa a su despacho. Existía una cuestión importante en el ambiente, […]

—Y fue así —añadió Verónica— cómo, antes de despertar por la noche, la madre fundadora me indicó que la hermana Concepción debía dirigirse al vestíbulo del convento para darle a ella una señal. Y este es todo mi relato. Solo espero que nosotras saquemos nuestras propias conclusiones. Una vez terminada […]

» Tras ese inenarrable momento de serenidad y de afecto, mi madre me deslizó en el oído lo siguiente: “Hija mía, somos inmortales. No desees para ti lo que Dios no quiere para ninguno de sus hijos. Vuelve a la vida y recomponte. Olvida tus preocupaciones. Yo cuidaré de tu […]

—Y bien, queridas, creo que ambas tenéis una interesante historia por contarme —afirmó Juana con un gesto de atención en su rostro—. Empieza tú, Concepción, pues mientras estabas descansando Verónica me ha dicho que te habías enfrentado a una experiencia sobrecogedora aquí mismo, a las puertas del monasterio. Tras escuchar […]

—Bueno, querida, ¿qué tal el encuentro con la madre Beatriz? Cuéntame, ardo en deseos de conocer lo que te ha dicho. —Claro que sí. Entremos en la celda, Verónica. No quiero que nadie nos vea por los pasillos por muy a gusto que estemos aquí. Mientras que la hija del […]