María sintió que la sangre le subía al rostro. —Entonces no te limitabas a llevar pasajeros. Los captabas para ellos. Antonio cerró los ojos un instante. —Sí. Y luego empezaron a pagarme en especie. La respuesta, tan breve, cayó entre ambos como una piedra. —Al principio solo hacía eso —continuó […]
LAS TRES VIDAS DE MARÍA
—No lo entiendo, Antonio. Aquella habitación tenía una puerta. ¿Por qué no intentaste salir en cuanto se marcharon? Permanecer allí encerrado, sin poder hablar con nadie y sin saber dónde estabas, debió de resultar insoportable. Antonio desvió la mirada hacia la carretera mojada. Parecía buscar en la oscuridad unas palabras […]
—Dios mío, Antonio… ¿Por qué tuviste que abrir aquella maldita puerta? ¿Por qué no pisaste el acelerador y regresaste directamente a casa? ¡Cuánto habría cambiado nuestra vida, la de los tres! ¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —insistía María, dominada por la amargura. Antonio abrió los brazos, como si tratara […]
—No, no lo hagas —gritó Antonio con todas sus fuerzas—. No lo intentes, María. No te va a gustar. Pero la advertencia llegó demasiado tarde. María ya se había inclinado hacia delante, con los brazos extendidos y el cuerpo entero sometido a una voluntad desesperada. —¿Qué dices? Quiero… llegar… hasta […]
De repente, María escuchó una voz que le heló la sangre. —Bueno… Servando, amigo, ya nos veremos. Ha sido una noche estupenda. ¡Cuánto tiempo sin coincidir! Venga, compañero, hasta la próxima. El hombre hablaba con un tono pastoso mientras colgaba la llamada en su teléfono móvil. No hacía falta observarlo […]
—Me estás asustando, Ángel —reconoció María, todavía indecisa—. Espero no encontrarme con ningún sobresalto. La conversación con doña Ana me ha dejado muy afectada y ahora mismo no estoy preparada para más disgustos ni sorpresas. —Tranquila, María. Sucederá lo que deba suceder. Todo está organizado y adaptado a tu nivel […]
—Vaya, doña Ana… No esperaba esa metáfora del árbol y sus frutos. Para su edad, conserva usted una lucidez admirable, sobre todo si la comparo con el desorden que reina dentro de mi cabeza. La anciana sonrió con afecto. —Hay decisiones que solo competen a la conciencia de cada persona. […]
—Querida, siempre he procurado guiarme por el sentido común, aunque reconozco que hay momentos en los que las emociones pueden arrastrarnos. Lo que intento decirte, María, es que cuando llegan las dificultades conviene compartirlas y no encerrarlas dentro de una coraza. Hay que aligerar la carga, y para eso existen […]
—Venga, cállate ya —añadió la trabajadora con cierto desdén—. Además, si estos viejos se murieran todos, ¿de qué íbamos a vivir nosotros? Y si las cosas fueran como antes, cuando los abuelos envejecían en casa de sus hijos, ni siquiera existirían estas residencias. Tendríamos que buscarnos otro oficio. —Eso también […]
Tras aquel abrazo que parecía trascender el tiempo y las circunstancias, ambas mujeres permanecieron unos instantes en silencio. —Entonces, señora… ¿cree que él volverá a visitarla? —preguntó María con suavidad. Ana dejó escapar un profundo suspiro. —¿Quién puede saberlo, hija? No estoy segura de nada. Lo único que deseo es […]