—No, no lo hagas —gritó Antonio con todas sus fuerzas—. No lo intentes, María. No te va a gustar. Pero la advertencia llegó demasiado tarde. María ya se había inclinado hacia delante, con los brazos extendidos y el cuerpo entero sometido a una voluntad desesperada. —¿Qué dices? Quiero… llegar… hasta […]