Antonio hizo una pausa. —Gracias a la indemnización que recibisteis pudiste cancelar la hipoteca de la casa y, además, el consorcio de taxistas te abonó aquella cantidad que os ayudó durante los años siguientes. La mujer permaneció inmóvil, tratando de recuperar aquellos recuerdos. —Me acabas de dejar estupefacta. Es verdad. […]