—Venga, cállate ya —añadió la trabajadora con cierto desdén—. Además, si estos viejos se murieran todos, ¿de qué íbamos a vivir nosotros? Y si las cosas fueran como antes, cuando los abuelos envejecían en casa de sus hijos, ni siquiera existirían estas residencias. Tendríamos que buscarnos otro oficio. —Eso también […]