—Apuntad bien, hermana, porque ya habíamos alcanzado el año de nuestro Señor de 1681. Nuestra superiora estaba cerca de cumplir los sesenta; apenas restaban unas fechas para su aniversario. Sintiendo cada vez más livianas las ataduras terrenales y más próxima la levedad del cielo, una tarde se sentó conmigo en […]