El carruaje tomó un bache profundo que les hizo saltar. Ambas se agarraron ante el susto y rieron, brevemente. La risa, aunque pequeña, dejó un regusto de alivio. —Gracias, madre —dijo al fin Martina fijando sus ojos en los de la otra mujer—. No garantizo santidad, pero… intentaré no ser […]