Martina alzó despacio la vista. No había reto en sus ojos, sino una perplejidad humilde, casi infantil. —¿Y… si no merezco ese perdón? —Todas somos imperfectas y cometemos errores —respondió Verónica con una media sonrisa—. Por eso es don. Y el don se acoge, no se discute. El silencio regresó, […]