—¿Entonces? —consideró el dominico, observando con fría curiosidad el rictus de horror que endurecía el rostro de Concepción—. Insisto, hermana: ¿queréis seguir tentando a la suerte o ya es bastante por ahora? Siento deciros que vuestro pie no presenta buen aspecto… claro que todo puede empeorar. Dependerá de si vuestra […]