—¿Cómo podéis estar tan segura, si la ciudad de Sevilla fue devastada por la enfermedad y casi la mitad de su gente desapareció? —tronó el dominico. —Mi señor, solo aplico el sentido común —replicó Concepción con calma trabajada—. Si la peste hubiera penetrado en este convento, ninguna de nosotras estaría […]