—Bien, fray Bernardo… ¿se os ofrece algo más en lo que yo pueda serviros? De no ser así, os ruego permiso para retirarme y dedicarme a la oración. —¿Orar, decís? —respondió el inquisidor con un deje de burla, arqueando las cejas—. ¿Será que vuestra conciencia os pesa tanto que ya […]