—Así es, querida —respondió la superiora—. La próxima vez tendrás menos problemas para reconocer su presencia, así como su modo de proceder. —Entonces, Verónica, eso quiere decir que habrá una segunda vez. ¿Tan convencida estás de que nuestra venerada madre Beatriz reaparecerá? —Lo estoy. ¿Quieres saber el motivo? —Por supuesto. […]