—Y bien, queridas, creo que ambas tenéis una interesante historia por contarme —afirmó Juana con un gesto de atención en su rostro—. Empieza tú, Concepción, pues mientras estabas descansando Verónica me ha dicho que te habías enfrentado a una experiencia sobrecogedora aquí mismo, a las puertas del monasterio. Tras escuchar […]