—Yo también estoy deseosa de oírte, hermana. Adelante… —Pues verá, su merced, y le ruego que perdone por adelantado la inmodestia de esta sencilla servidora. Ayer, cuando se ponía el sol, encendí un par de velas para ver mejor aquí dentro. Miren por dónde, no sé si por el agotamiento […]