—Por favor, Nicasio, soy yo ahora quien desea preguntar con la sinceridad más diáfana del mundo: ¿de qué hablasteis? —Por supuesto que hubo palabras, Martín, pero la nota dominante resultó el lenguaje de las emociones. Para mí, fue como una segunda oportunidad, una sensación muy fuerte de que había rescatado […]