—Pues claro, señora. Después de su demostración de «poderío» no estoy dispuesto a perderme el resto de la función ni tampoco soy tan estúpido como para negar sus capacidades. Vamos a verlo. —En fin, señor psiquiatra; ¿qué quiere que le diga? Lo que se dice «poder» solo lo tiene Dios. […]