—¿Personaje? No, no —repitió Martín con seguridad—. Esto no es una obra de teatro. Ni él es un actor ni yo soy su compañero de reparto. Mire, le hablo de un tío de mi misma estatura y peso. Ciento setenta y cinco centímetros de altura y unos setenta kilos. ¿Quiere […]