—Pues me alegro por usted, Monsieur. Ahora entiendo el excepcional volumen de sus propinas el día que estuvo aquí —explicó la Madame con una sonrisa irónica en su boca—. Ya veo con quién estoy tratando. Ja, ja, ni que estuviésemos en trabajos parecidos. —Uy, uy, creo que no, Madame —contentó […]