—¡Caramba, qué hombre tan franco! —comentó la Madame con una ligera sonrisa entre sus labios—. Ya veo que tiene usted clara la cuestión. Bien, eso me gusta. Denota que es una persona natural y de tendencias decididas. Pues le escucho con toda mi atención, don Armando. —Madame Giselle, he venido […]