—Venga ya, chica, no me digas que me vas a traer a mi propio despacho a alguien de la brigada policial. ¡Lo que faltaba! Pero… ¡qué obsesión tienen estos españoles con los gabachos! Ni que les fuésemos a invadir. Maldita sea, ¿otra vez tendré que llamar al comisario? —Ah, no, […]