—Es muy simple, Eva. En cuanto te vi descender por las escaleras, no sé lo que me ocurrió, pero confieso que se me incendió el corazón —admitió el emocionado hombre—. ¿Por qué te iba a mentir? Además ¿qué ganaría yo al engañarte? Es la pura y clara verdad. Eso es […]