—¡Ay, mamá! Que papá está fatal —afirmó alarmada Begoña mientras que se llevaba sus manos a la cara—. Que ni yo me llamo así ni soy su ahijada. Pero ¿qué es esto? —Relájense, por favor, tú también, Begoña —expresó el galeno—. Ya les he dicho que estos estados de confusión […]