2

—Te aseguro, Rosarito, que se trató de un accidente, de un estúpido accidente. Él, que ya le conoces, se tomó unas cuantas copitas de vino y entonces, como es habitual, se puso fanfarrón. Se empeñó en examinar esa antigua escopeta de caza que yo tenía colgada en la pared, aquella […]