—Ay, Rosarito, el tiempo parece un ser sin nombre, una criatura anónima sobre la que tengo tantas dudas… —Tranquila, Alicia; que la indignación no impregne las paredes de tu alma. —Mi niña, mi buen ángel, conocí a tantas personas que realizaron auténticas fechorías, que infligieron tanto dolor entre quienes le […]