Aquella mañana, a eso de las nueve y con el sol brillando entre las colinas de «Los olivares» … —Buenos días, padrino. ¿Cómo estás? Te voy a dar un abrazo porque esta semana casi ni nos hemos visto. —¡Claro, hija! Por supuesto. Hoy estoy contento. ¿No lo sabías? Ayer adquirí […]