—Desde luego, señoría; pero incluso los hechos deben ser explicados con las palabras correctas —expresó con una ligera sonrisa Agustín. —Bueno, dejémonos de verborrea que no resolveremos nada. Dígame, ¿hay en ese sobre lo que usted y yo pensamos? —Yo diría que sí, don Luis. —Entonces, me pregunto… ¿en cuánto […]