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—Eso digo yo. ¿Por qué antes me mirabas con tanta intensidad? ¿Es que acaso viste algo a mi alrededor? Rosarito, que te conozco… venga, ahora no me puedes dejar con la curiosidad en el cuerpo… —Tranquila, hermana. Todo sigue su curso, pero te leo el pensamiento y eres una artista […]