—¡Ay, por favor, Rosarito! Dilo ya. ¿Con quién te encontraste? —Con el señorito Carlos. —¿Con mi hijo? Ese idiota. Su comportamiento es imperdonable… Y ¿puede saberse por qué te pego? —preguntó el marqués mientras que se mordía su labio inferior en un gesto de rabia. —No lo sé, padrino. Yo […]