Transcurrido un tiempo… —¡Eh, eh, David! ¡Despierta! Ya es la hora. —¿Cómo? ¿Quién habla? —exclamó el psicólogo mientras que se incorporaba—. ¿Qué sucede? Pero… si eres tú, profesor… qué alegría verte. —Muy bien. Yo también me alegro. No es momento para distracciones. Recupérate que, en breve, tienes una sesión de […]