—Vaya, tío, menudo ambiente deprimente se respira en esta casa —contestó el psicólogo de forma grosera—. ¡Menudo sitio al que me ha traído Viktor! Casi hubiera preferido atenderle en mi propia consulta. En fin, ya está hecho. Paciencia, David, paciencia… —Pero, ¿quién diablos es usted, oiga? —interrogó Alonso con una […]