—No, nada. Tras contestarle, emitió un lacónico «ah, de acuerdo» y ahí se acabó la brevísima conversación. Entonces, me fui y salí de su despacho. Ya no volví a verle durante la mañana. Hoy, que es viernes, tampoco he tenido ocasión de encontrarme con él. No obstante, he de reconocer […]