El silencio inundó aquel ambiente campestre rodeado de olivos y encinas. Los pájaros, habitantes de las colinas con sus graznidos mañaneros, anticipaban una situación nada halagüeña. De repente, un sonido agudo comenzó a oírse. Era Rosario que, sollozando, tomó la palabra… —Lo lamento. No quisiera ni por lo más sagrado […]