—Dios mío, ¿quién me traería hasta aquí? ¿Por qué iba yo a albergar esperanzas de cambio en tus esquemas de ofuscación? Con toda la delicadeza que puedo emplear solo puedo llegar a una conclusión, hermano: eres asqueroso. Sin embargo, no perderé los nervios: ignoraré tus ataques personales para centrarme en […]