ALMAS EN GUERRA (1) Introducción

De todos los fenómenos nocivos que afectan a la vida humana, probablemente, las guerras constituyen uno de los peores. En ...
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ALMAS EN GUERRA (2) Conversación en las alturas

  Colonia Espiritual Nueva Europa (inicios del siglo XX) Aquella mañana, el sol brillaba reluciente entre las calles y jardines ...
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ALMAS EN GUERRA (3) Conociendo a Alfonso

 —Gracias, maestro Bernard. Entonces, querido Diego, voy a informarte sobre lo que nos espera. Cuantos más datos tengamos, mejor. Así ...
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ALMAS EN GUERRA (4) Espíritus armonizados

—Hay algunos aspectos —añadió Santiago—, que solo encuentran explicación desde el desconocimiento. Si muchos supieran que a menudo, la abundancia ...
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ALMAS EN GUERRA (5) Inicio de hostilidades

—Os voy a contestar a esa interesante pregunta. Veamos: todo tiene unos límites porque todo está sometido a unas leyes ...
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ALMAS EN GUERRA (6) Sangre y fuego en Sevilla

La guerra civil en España había comenzado y se prolongaría durante 988 jornadas más, no para superar esos odios que ...
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ALMAS EN GUERRA (7) Entrada en escena

—De acuerdo —respondió el joven tendero—. Oye, espera un momento porque voy a buscar el pan y el resto. Te ...
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ALMAS EN GUERRA (8) «Interrogatorio»

—Hmmm… Ya veo que usas unas expresiones a mi entender demasiado refinadas para ser un vulgar tendero —comentó Alfonso mientras ...
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ALMAS EN GUERRA (9) Solo un hasta luego

No transcurrió ni un minuto cuando una joven que apenas llegaba a los 20 años y de rostro angelical, con ...
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ALMAS EN GUERRA (10) El miedo es libre

—No sé hijo, ya no sé ni lo que pensar. Solo veo que desde el 18 de julio, aquí ya ...
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ALMAS EN GUERRA (11) Cena de reproches

  —Desde luego, Santiago. Estoy de acuerdo. Entonces ¿cómo ves la situación? —Pienso que has hecho todo lo posible para ...
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ALMAS EN GUERRA (12) Maldita incertidumbre

—Pero, ¿qué estás hablando, tía? —comentó con un gesto de extrañeza Rosa. —Ah, claro, hazte tú también la ignorante, sobrina ...
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ALMAS EN GUERRA (13) Cuarenta y ocho horas en calma

—Ja, ja, Rosa. Has expresado en pocas palabras lo que contendría un informe de varias páginas. De todas formas, coincido ...
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ALMAS EN GUERRA (14) Buscando maestros

—Ah, con respecto a tu anterior pregunta, te diré que hemos venido a estas casas cercanas en busca de maestros ...
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ALMAS EN GUERRA (15) Una vida en peligro

—Pero ¿qué es eso? —exclamó asombrado Diego—. ¿Acaso se trata de una declaración que te has aprendido de memoria como ...
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ALMAS EN GUERRA (16) Ejecución por la mañana

—¡Atención, camaradas! ¿Listas sus armas? —preguntó el jefe del pelotón. —¡Sí, camarada Revenga! —se oyó al instante en aquella calle ...
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ALMAS EN GUERRA (17) La mirada de Rosa

  Sin dudarlo y en medio de risas generalizadas, los tres compañeros de Alfonso Revenga realizaron un gesto definitivo dirigiendo ...
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ALMAS EN GUERRA (18) La fuerza de la fe

 —¡Ay, ay, mamá…! —se quejaba Diego—. Siento un zumbido en la oreja derecha y además no escucho nada. ¿Tú crees ...
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ALMAS EN GUERRA (19) Indicios de compasión

        —Diego, cuando llegué a la acera, se me revolvieron las tripas. Creí que te perdía para siempre ...
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ALMAS EN GUERRA (20) Forastero en casa ajena

        —Santiago, ¿cuándo tienes previsto tener ese encuentro con Alfonso? Pienso que no debería demorarse mucho. Mi respuesta ...
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ALMAS EN GUERRA (21) Intransigencia en la noche

—Lo cierto es que podría saberlo por mi propia cuenta, pero la verdad, preferiría que esa información me la dieras ...
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ALMAS EN GUERRA (22) Aclarando posturas

      —Entiendo. Simplemente me refería a que el cumplimiento de esas órdenes son las que dan un sentido ...
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ALMAS EN GUERRA (23) La ventana del amor

      —Veamos, Alfonso —comentó Santiago con cierta inflexión en su voz—. Te haré una pregunta para que me ...
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ALMAS EN GUERRA (24) El regreso de Alfonso

       —¡Ay, Dios mío! —exclamó con gesto de terror la madre de Diego—. Por favor, señorito, se lo ...
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ALMAS EN GUERRA (25) Temor de madre

Mientras tanto, Antonia hablaba por teléfono… —¡Ay, Bartolomé! Menos mal que he podido contactar con usted —dijo la señora con ...
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ALMAS EN GUERRA (26) Embrujo en la tienda

  —Sí, señorito, es verdad, pero esta familia solo trata de sobrevivir y es a lo que aspiramos apoyándonos unos ...
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ALMAS EN GUERRA (27) El mayor perdón

—Muchas gracias, señorito —contestó Rosa mientras esgrimía una ligera sonrisa—. ¡Ah, menos mal, ya no tendrá usted que esperar más! ...
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ALMAS EN GUERRA (28) Un sueño decisivo

—Pienso que esto que me ha pasado, incluido el hecho de regresar a tu casa, tiene que ver con los ...
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ALMAS EN GUERRA (29) ¿Arrepentimiento?

—¡Parece increíble lo reflejado en el sueño, pero la verdad es que sucedió realmente! Ahora llega la hora de extraer ...
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ALMAS EN GUERRA (30) Eludiendo el «epicentro»

      —Tranquilo —respondió el falangista con seguridad—. Yo pensaré por ti. Si estos nos aplastan, la mejor idea ...
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ALMAS EN GUERRA (31) Capas de cebolla

—De acuerdo, Alfonso, lo único que quiero transmitirte es que por las razones que sean, resulta difícil adivinar que por ...
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ALMAS EN GUERRA (32) Confidencias de un pasado

—Pues adelante, amigo… el tiempo no cuenta cuando se trata de ayudar al prójimo. —Mira, Rivera, las cosas extraordinarias arrancan ...
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ALMAS EN GUERRA (33) Del desamor a la venganza

—Aquello acabó por completo en 1933 —recordó Alfonso con gesto de nostalgia—. Y entonces, sucedió algo muy singular. Había perdido ...
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ALMAS EN GUERRA (34) Algo se mueve

—Después de escucharte con atención, creo que te hallas en un momento trascendental de tu existencia, Alfonso. El otro día, ...
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ALMAS EN GUERRA (35) Mente radical

  En ese preciso instante, Revenga extrajo de su espalda un revólver que tenía acomodado en su cinturón, el mismo ...
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ALMAS EN GUERRA (36) Espíritus en acción

      Tras un intercambio de miradas entre los dos jóvenes, Diego situó su mano derecha sobre el brazo ...
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ALMAS EN GUERRA (37) El futuro no es suficiente

  —Y ya que tanto te gusta hablar de los demás, dime ¿qué me ocurrirá con Rosa? ¿Tendré alguna oportunidad ...
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ALMAS EN GUERRA (38) ¿Reconciliación?

    —Sí, está en el sótano —respondió tímidamente Antonia—. Debe estar ordenando unas cajas que han llegado esta mañana ...
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ALMAS EN GUERRA (39) La prostituta

  —Claro, ya lo imaginaba. Prosigo entonces con esta historia, Rivera. Esta mujer de refinados gustos tenía un problema. Durante ...
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ALMAS EN GUERRA (40) Amor platónico

—Curioso y extraño. Te aseguro que las pocas veces que he estado con alguna prostituta no he tenido ningún problema ...
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ALMAS EN GUERRA (41) Almas distintas

—Ah, ya te dije que no hago elucubraciones sobre el futuro y tú me estás hablando del futuro. Ya sabes ...
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ALMAS EN GUERRA (42) La conciencia y su voz

—Es que Dios te oye, amigo, pero también nosotros debemos hacernos notar. Ese es el verdadero camino, sentirte digno cuando ...
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ALMAS EN GUERRA (43) Dudas razonables

—Pues qué quieres que te diga —manifestó con cierta sorna la madre del joven—, pero esa persona no es nada ...
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ALMAS EN GUERRA (44) Grave desacuerdo

—A ver, Diego —preguntó Rosa con gesto de curiosidad—, ¿adónde pretendes llegar? —Si admitimos mi anterior premisa ¿por qué no ...
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ALMAS EN GUERRA (45) Una mirada decisiva

—No, tía, la respuesta al enigma es mucho más sencilla de aclarar porque fue el mismo Alfonso el que me ...
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ALMAS EN GUERRA (46) Máxima tensión

—¿Qué tontería es esta? —replicó el inspector—. ¿Desde cuándo la policía ha de explicar las causas que tiene para detener ...
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ALMAS EN GUERRA (47) Gratitud

—Bueno, mucha tranquilidad, muchachos —expuso Alfonso mientras que pedía calma moviendo lentamente sus manos hacia abajo—. Venga, bajad vuestras armas, ...
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ALMAS EN GUERRA (48) Palabras de ánimo

Tras unos segundos de lágrimas compartidas, Carmen y Rosa narraron al joven y a Antonia todo lo sucedido un rato ...
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ALMAS EN GUERRA (49) Visita inesperada

—Te escucho con toda mi atención. —Aunque no sea lo habitual, por esta vez, deberás salir de tu casa e ...
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ALMAS EN GUERRA (50) El cinturón

—La verdad es que lo recuerdo muy bien. Cuando vi aquel coche en la puerta de tu tienda, empecé a ...
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ALMAS EN GUERRA (51) Cavilaciones

—Sí, desde luego. ¡Qué horror! Debía estar muy desesperado para llegar a ese extremo. —Claro. Encima, tuve que ser yo ...
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ALMAS EN GUERRA (52) Decisiones y consecuencias

—No, claro que no, pero en este caso todo resultó distinto —respondió Revenga con un gesto de contrariedad. —¿Eh? ¿Por ...
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ALMAS EN GUERRA (53) Tejiendo un plan

—De acuerdo, te entiendo. Perdona que cambie de tema, Diego, pero pensando un poco en mí y de acuerdo a ...
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ALMAS EN GUERRA (54) Charla con el juez

—¿Eh? ¿Cómo dices? Ah, sí, disculpa. Por unos momentos me he quedado como ensimismado. Vale, pues voy a reflexionar sobre ...
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ALMAS EN GUERRA (55) Cambio de aires

—Pues no sabría cómo decirlo… pero la verdad es que me siento cansado —explicó Alfonso al tiempo que bajaba su ...
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ALMAS EN GUERRA (56) Petición de un hijo

—Pues pensaba que me ibas a decir que te irías al frente, a las trincheras, ahora que le va mejor ...
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ALMAS EN GUERRA (57) El poder de los sueños

—¿Recuerdas aquella jornada tan aciaga cuando mi camarada se suicidó en el archivo? Ese hecho me dejó muy tocado y ...
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ALMAS EN GUERRA (58) Ánimo renovador

—De acuerdo a lo que sentía, le pedí que conversara con mi jefe en Falange para que me “recolocase” dentro ...
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ALMAS EN GUERRA (59) ¿Una nueva España?

—Bueno, si el señor lo desea, uy, perdón, si tú lo prefieres así, por mí no hay inconveniente. Para suavizar ...
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