EL PSICÓLOGO DEL MÁS ALLÁ (83) Preparativos de un encuentro

4

—Ah, qué grata sorpresa, Viktor. Me alegro que estemos de acuerdo al opinar sobre este maravilloso parque.

—Como leo tus pensamientos y una vez superada tu prueba con tu paciente, supongo que estarás deseando hablar de una actividad que queda pendiente de resolver. ¿No es así, mi buen alumno?

—Desde luego, profesor. No obstante, no quiero dar la impresión de que vengo a ti como alguien que reclama cobrar una deuda pendiente de pago.

—En absoluto. Te conozco y no das esa impresión. No sería natural en ti. He de comentarte algo importante: te he observado durante todo este tiempo y permíteme que te felicite. No esperaba menos de ti. Sabía que tu turbación interferiría algo al principio, una mezcla de extraños sentimientos contradictorios que se produce en los sujetos por su brusco cambio de etapa, esa alteración que ya sabes que ocurre al transitar de lo material a lo espiritual. Ahora se acerca para ti lo más importante, pero incluso dándole valor a lo que va a suceder, te pido que te centres en lo que te voy a decir.

—Me tienes en vilo, profesor. Adelante…

—Lo esencial llegará una vez que te despidas de tus seres queridos. Lo comprobarás por ti mismo, David. Será muy racional, porque en todo plan subyace la inteligencia del Creador, quien todo lo inunda de su esencia. Buscaré la mejor ocasión para que tus dos «tesoros» se encuentren en casa, para que el que ha sido tu paciente disponga de tiempo libre y para que, efectivamente, ese crucial encuentro se pueda realizar sin obstáculos. Tranquilo, amigo; sabía que alcanzaríamos este momento y por eso, me he adelantado. He llegado a la conclusión de que la fecha más idónea para vuestra reunión será el próximo sábado después de la comida. Piensa que esa tarde la mujer de Alonso trabajará en ese turno y que su hija tiene prevista para esa fecha una excursión a la sierra de Madrid, de la que regresará a última hora. Será la coyuntura ideal para visitar a Sandra y a Paula que, por supuesto, en ese momento estarán en su casa, que es la tuya. En fin, tú tranquilo, que de los preparativos ya me encargo yo. Estos detalles me competen y no se podrían dejar en manos de cualquiera. Llevo años haciendo esta labor y puedes confiar en mí plenamente.

—Caramba, Viktor, estás hecho todo un especialista en relaciones públicas. Lo tienes todo controlado. Desconocía que manejaras esa habilidad tan esencial.

—Pues ya ves que cada uno tiene asignado su papel en este maremágnum que supone la existencia.

—Agradezco enormemente tu actuación. Imagina que quedo con Alonso para que haga de intermediario y cuando llegamos a mi antiguo hogar, resulta que Sandra o mi hija no están. Sería una gran decepción. Lo digo porque tengo tantas ilusiones depositadas en esa entrevista, que me resulta difícil pensar en que hubiese impedimentos que no la permitiesen.

—Relájate, mi buen alumno. Has obrado bien, justo tal y como yo esperaba de ti. Es lógico pensar que ahora tendrás la oportunidad de disfrutar de los efectos del trabajo realizado a través del contacto con tus seres queridos. El protocolo, en estos casos, corre de mi cuenta.

—Dios mío, qué paz me das —expresó el psicólogo mientras que estiraba sus brazos hacia el cielo en un gesto más que simbólico—. Confío en tus habilidades, profesor. Es increíble, pero además de neurólogo, psicólogo y psiquiatra, deberías ser reconocido por otros méritos. Es que nunca dejarás de sorprenderme. Escuchándote, se ha acrecentado mi ansiedad. No resta mucho para el sábado. Esto que me está pasando, este nerviosismo, ¿eso es normal, Viktor?

—Normal, no, David. Yo diría que normalísimo. Me asustaría si hubieses reaccionado de un modo diferente. Tengo experiencia con casos similares al tuyo y no me sorprendo de nada. Tus expectativas hacen ahora de ti un ser especialmente sensible.

—Bueno, eso me tranquiliza. ¡Qué bien! Es curioso. Por un lado, me siento sumamente ilusionado con este encuentro. Por otro, estoy empezando a percibir un gran cansancio, silencioso, pero agotador. Debe ser que mi labor se ha comprimido en un espacio muy reducido de tiempo. Considera que, en mi consulta, incluso los clientes más asiduos, como mucho pasaban por allí una vez a la semana. Aquí, nuestro amigo, dependiendo de su coyuntura o de los horarios de su mujer, ha requerido en mayor cantidad mis servicios. ¡Bah, qué tontería! No sé ni por qué digo estas cosas. En teoría, parece una estupidez hablar de agotamiento cuando mi cuerpo fue incinerado. Todas esas sensaciones deberían haber desaparecido y sin embargo, ahí siguen.

—No es así exactamente y lo sabes. Tu espíritu también puede caer en el cansancio, sobre todo, si abusas de la función intelectual. No solo los encarnados se cansan, David. Recuerda aquella jornada en la que necesitabas perentoriamente dormir.

—Es verdad, estuve descansando en una casa de reposo en el centro de la ciudad no sé cuántos días.

—Vale. Te voy a encargar una última misión para disponer de tiempo y preparar tu encuentro con tu familia. Dale por favor el número de teléfono de tu mujer a Alonso. Ese número sigue dado de alta y en activo. ¿Por qué te pido esto? Muy sencillo. El día antes, o sea, el viernes, él debe llamarla para concertar una visita a su domicilio. Piensa: no es lo mismo presentarse en tu antiguo piso de golpe y sin avisar, que conectarse con Sandra para que ella se haga el cuerpo a esa visita que, como entenderás, le resultará muy impactante.

…continuará…

4 comentarios en «EL PSICÓLOGO DEL MÁS ALLÁ (83) Preparativos de un encuentro»

  1. Si yo fuese Alonso: Sra debo hablar con usted relacionado a su esposo fallecido,podríamos conversar? no tema mi nombre es fulano detal, vivo ental y tal y laboro en tal lugar. puede comprobar mis datos. Imagino que La Esposa de buenas a primeras no va a invitar a su casá a un extraño y menos si menciona ser portador de un mensaje del mas allá.Como harán David y Alonso? Para ser recibidos….misterio…..

    1. Qué misterio y qué emocionante puede resultar ese trascendental encuentro. O qué desastre, vamos a ver el grado de claridad en el que se encuentra Alonso y cómo se organiza. David depende absolutamente del grado de inspiración de su antiguo cliente. La respuesta, en los próximos capítulos. Abrazos, Mora.

  2. Creio na Espiritualidade. O que acontecer a partir do encontro entre Alonso e Sandra, é porque estava escrito.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Entrada siguiente

EL PSICÓLOGO DEL MÁS ALLÁ (84) Necesito descansar

Dom Jul 3 , 2022
TwittearCompartirCompartirPin0 Compartir—Sí, está claro. Por cierto, Viktor, se me acaba de ocurrir una cosa. Y ¿no sería más fácil que «tocaras» la parte correspondiente del cerebro de mi esposa para que ella pudiera verme aunque solo fuese el rato que va a durar la visita? En ese caso, Sandra tendría […]