Confesiones de un espíritu vulgar (I)

 

Permitid que me sonría un poco, porque aunque no me halle entre vosotros, estoy cerca de vosotros y al menos, puedo compartir mi pequeña reflexión sobre mi actual situación. Hablaba de sonreír, con todos los respetos, y es que no tener que llevar a cuestas ese armazón de carne y huesos que portáis en vida, me concede una cierta ventaja sobre vosotros. Lo digo porque en el pasado, mi intelecto se mostraba muchas veces como embotado o como algunos diríais, trabajando por debajo de sus capacidades. Y es que no sabéis de la gran superioridad que para el pensamiento tiene el no depender de una estructura nerviosa para poder expresarse. Os lo comunico desde este mismo instante por si alguno poseía alguna duda: qué fastidio más tremendo supone para la inteligencia el tener que estar embutida durante tantos años en un recipiente óseo y lleno de pliegues, eso que vosotros denomináis como cerebro.

No hace mucho salí de entre vosotros; para los más curiosos os diré que hace tan solo unos años y como ya me imaginaba antes de despedirme de vuestra dimensión, ahora me hallo entre otros. Así es: siempre entre alguien; la soledad es una ilusión. Muchos mantienen este parecer porque miran a un lado y a otro y no contemplan a nadie y por ello, creen permanecer solos, pero he descubierto que tanto donde estáis vosotros como donde me encuentro yo, siempre hay ojos que nos miran, unos con buenas intenciones y otros no tanto. Estos últimos sí que asustan, mejor evitarlos por si acaso. Eso sí; la carencia de compañía es un engaño. Debe ser que somos tantos en el espacio que finalmente siempre existe alguien cerca de ti.

¡Ah, sí, perdonadme! Decía que ahora estaba con otros. Es cierto; pese a ello, confieso que hay momentos en los que me siento incómodo. Y ¿por qué? Muy sencillo: no me gustan las escuelas. Quizá en otro tiempo, en otra situación, pero a mi edad, sinceramente, lo considero excesivo. En toda aula existen maestros y alumnos. Como podéis imaginar, yo pertenezco a estos últimos y recibo diversas lecciones durante el horario estipulado para tal fin. Lo que más me molesta de toda esta coyuntura son los compañeros que me han asignado; sujetos bastante torpes, lentos en el discurrir, sin muchas inquietudes intelectuales y de duro oído, en fin, gente que según mi opinión no sé todavía por qué les han puesto junto a mí. De verdad, creo que estos maestros se han equivocado al componer mi grupo escolar o tal vez haya sido el director del colegio. Después de todo y salvo Dios, todos cometemos errores y estos señores, a pesar de mis reclamaciones, han insistido en dicha distribución. Ello me lleva a pensar que han fallado a la hora de destinarme a un aula donde el resto de alumnos se sitúa en un nivel inferior al mío. ¡En fin, qué se le va a hacer!

Siguiendo con esta importante cuestión que tanto me afecta, la verdad es que no acierto a explicarme, pero para que me entendáis ¡tengo las mismas sensaciones que un estudiante repetidor! Me hablan de conceptos, de ideas que yo ya me sé de memoria, pero no de ahora sino desde hace ya mucho tiempo. Y aun así, insisten. Estimo que un poco de manía sí que me tienen. No es una afirmación gratuita sino que la baso en que los demás compañeros precisan mejorar y asimilar unos conocimientos que yo ya he incorporado a mi pensamiento en el pasado. ¿A que vosotros también os sentiríais un poco incómodos en esta situación?

Mirad, cuando estaba entre vosotros yo aprendí bastante, no digo que todo porque eso, por lógica, es imposible pero sí mucho y lo puedo demostrar en cualquier instante en que se me ponga a prueba. Preguntadme sobre los temas verdaderamente importantes, que os contestaré; seguro que salgo airoso de cualquier cuestión que me planteéis. En cambio, ahora y desde hace un período considerable, los profesores insisten en repetirme una y otra vez en que no he captado el verdadero significado de muchos de los conceptos que me explican. ¿Me tendrán antipatía porque yo no soy igual que el resto de sus alumnos? Ya se sabe que cuando uno destaca en algo…pues…eso…que hay gente a las que les molesta. No digo exactamente que esto sea lo que sucede aquí, pero algo de ello debe haber porque resulta incomprensible que me hayan incluido en este nivel escolar tan bajo cuando está claro que deberían haberme destinado a otro escalón superior de enseñanza.

Me da rabia, porque estos amigos docentes se las dan de muy listos o al menos esa es la apariencia que tienen, pero luego, con su toma de decisiones pues se ve que no es para tanto. No pretendo ser irrespetuoso, Dios me libre, pero ¿y si se trata de un problema de envidia por mi condición intelectual? No sé, alguno de vosotros creerá que exagero, pero a veces me da por pensar en que ahí puede radicar la interpretación de lo que me pasa.

Bueno, amigos, es tan solo una hipótesis que yo me hago, mas la incomodidad a la que me refería antes se fundamenta sobre todo en que me empujan a estudiar una serie de nociones que de verdad, yo pensaba que había asimilado a la perfección hace ya mucho tiempo. Seré pesado, sin duda, pero no entiendo tanta persistencia conmigo. Lo cierto es que estos maestros no son malas personas, por supuesto, incluso creo que se hallan animados por las mejores intenciones, son bondadosos, simpáticos y muy amables. Claro, esto no es sinónimo obligatorio de que acierten conmigo y es que tengo la impresión de que no acaban por afinar con aquellas cuestiones que dado mi nivel, yo necesito.

¿Sabéis una cosa? Cuando yo vivía entre vosotros, un día conocí la Verdad, sí, no esa que una jornada vale y a la otra no, u otra aquella que cambia con el transcurrir de los años, sino esa que se escribe con mayúsculas porque resulta inalterable, siempre ha existido y conforma las leyes por las que se rige el Universo, incluidos sus habitantes que somos nosotros y vosotros, da igual que llevéis ese embarazoso traje como ocurre en vuestro caso o bien os hayáis librado de tan incómoda vestimenta como me ocurre a mí. Como os decía, hubo un momento en que vislumbré el auténtico camino, ese que vosotros denomináis como ruta del progreso o de la evolución, la que os fue revelada por los buenos espíritus hace más de siglo y medio.

Cuando eso sucedió, no perdí el tiempo; todo lo contrario, lo exprimí al máximo y me di cuenta que si quería avanzar tenía que estudiar y a toda prisa. Fue cuando comprendí que me habían dado una gran inteligencia por algún motivo y ello era para discernir bien lo que tenía que hacer con ese material que había llegado a mis manos. Asumí que ese saber me iba a permitir atravesar esa puerta invisible y luminosa a través de la que accedes al conocimiento superior y definitivo sobre la existencia, sobre el destino de los seres humanos. Ah, dije lo de invisible porque aunque esa puerta se halla en muchos lugares, tan solo la gente preparada, como era mi caso, puede advertirla. No se sitúa en lo alto de una cima montañosa ni tampoco en una sima marina sino mucho más cerca de lo que muchos creen. La verdad es que me entra la risa cuando contemplo a algunos de vosotros recorriendo amplias distancias para encontrar no sé qué paso o acceso misterioso de entrada a no sé qué sitio, cuando la abertura hacia esa luz que todo lo esclarece se halla tan cerca de vuestra silueta. ¡Bueno, no os preocupéis en exceso, son cosas que ocurren por vestir esa indumentaria que tanto trabajo os cuesta mantener bajo control!  Ahora sí me he explicado bien ¿verdad?

…continuará…

4 Replies to “Confesiones de un espíritu vulgar (I)”

  1. Eduardo Vargas: JOSE MANUEL, ¿cosas del Espiritismo, de los HNOS ESPIRITUALES, DE DIOS?, por primera vez hago un comentario, ingresé por que me habias invitado hacerlo, soy sincero no siempre ingreso y leo, hoy domingo 3 de marzo de 2013, ingreso, y siento que este relato me estaba esperando. GRACIAS PADRE POR GUIARME.

  2. Hola, me alegra que este escrito te sirva de guía, también aspiro que sirva de guía a muchos más que sin querer viven su ego sin tomar conciencia de ello. Creo que a todos nos ayuda y eso es lo más importante, hasta siempre, desde Venezuela, Latinoamérica

  3. Muy interesante. Como la obtuvo? Cuando? Donde? Quienes participaron? A traves de que forma? No hay que olvidar el rigor que nos enseno el maestro Kardec. No por ser conocimiento espiritual esta excento de metodo. Despues de todo el espiritismo es una escuela, una filosofia, una institucion de investigacion. Incluso las revelaciones encajan dentro de un metodo. Cuando asi se hace, cuando llenamos los espacios en blanco de cada comunicacion estamos duplicando su valor formador.

  4. Buen relato, así es como nos sentimos algunas veces por encima de los demás al tener el conocimiento de Kardec en nuestras manos y que otros no ven, una buena leccion para no creernos mas avanzados que los demás a pesar de tener este conocimiento que dios y los espíritus buenos han puesto en nuestro camino.
    gracias deseando leer como continua.

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